Miércoles, 23 de Agosto de 2017

H.J. Navas y Cía

“Una empresa sólida y confiable
     que evoluciona en función de las necesidades
             del productor agropecuario”.

Nota

Acopio y Comercialización

“Entender los mercados es tan importante como saber de productividad”

El analista de mercado, Enrique Erize, publicó un artículo de opinión en el que plantea algunas reflexiones y recomendaciones de cara a 2017

Fuente: Agrovoz / 04-01-2017 / 00:00
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Importante saber leer las señales del mercado. Hace ya muchos años que nos vienen diciendo que las cotizaciones de la soja se van a caer y ello no sucede. Es más, las últimas tres campañas EE.UU. ha tenido cosechas súper record consecutivas y los valores se afirman. La conclusión es simple y la escribimos el 6 de mayo del 2006. Hace más de diez años. La plaza granaria internacional ya no es más un mercado de oferta. Es un mercado de demanda.
En ese entonces ya expresábamos nuestra convicción sobre la reversión de la Teoría del Deterioro de los Términos de Intercambio. Advertíamos entonces que la explosión de la demanda asiática liderada por China y la decisión política de los países centrales de modificar la matriz energética sería las responsables de un escenario muy promisorio para el negocio agrícola. Ahora bien. Argentina 2016. ¿Vamos bien? ¿Hay un buen diagnóstico del sector? En mi humilde opinión, hay cuestiones para mejorar, que no son pocas. No soy agrónomo. Mi tema son los mercados. En tal sentido, opino:
Plaza triguera. Como afirmamos en A Todo Trigo 2015, ya no somos competitivos produciendo trigo. Enfrentamos una plaza internacional con demasiados actores del lado de la oferta. Profesionales del tema como EE.UU., la UE, Canadá y Australia, a los que en los últimos años se les han sumado Rusia, Ucrania, Kazajstán, etc. Y nosotros, lejos de los centros de consumo (Norte de África, Medio Oriente y ahora Asia). Un partido muy complicado. Así las cosas, sembrar más de cinco millones de hectáreas de trigo es meterse en problemas. La idea de ser supermercado del mundo no funciona en el caso de este cereal. Va un argumento contundente en tal sentido: EE.UU. exporta 25 millones de toneladas de trigo granel por año, sin procesamiento alguno. O sea que la siembra de ocho millones de hectáreas, a razón de 3.000 kilos por hectárea, la “tira” arriba de los barcos sin valor agregado. ¿Por qué no exportan harina o producen fideos con marca y/o galletitas si son los reyes del valor agregado? Dos respuestas posibles: 1) porque son tontos; 2) porque no se puede. La respuesta es obvia.
Plaza maicera. Produciendo maíz, Argentina sí es competitiva. El maíz argentino es codiciado en el mundo. Aquí sí se puede exportar valor agregado. Transformar el maíz en carne (vacuna, avícola o porcina) o en etanol debiera ser la meta. Es una decisión política. ¿Quién decidió en EE.UU. que más del 40 por ciento del maíz de destine a la industria del etanol? ¿El mercado o el Congreso? Fue el Congreso. En nuestro país una tonelada de maíz debe recorrer en promedio más de 200 km. hasta su destino final. En EE.UU., con una producción 10 veces superior a la nuestra, recorre en promedio menos de 50 kilómetros. ¿Por qué? Porque a esa distancia un farmer tiene o una planta de etanol, o un feed-lot, o un tambo, o una fábrica de alimentos balanceados. Pregunta: ¿No se puede replicar el modelo aquí? Con políticas activas, la respuesta es sí.
Plaza sojera. Pregunta para la polémica. ¿Es viable una reducción a cero en las “retenciones” de la soja sin antes hacer competitivo al maíz? Si así fuera, el área crecería a expensas del maíz y la sustentabilidad de los suelos se vería comprometida. Otro tema para los especialistas en Research de las multinacionales. Argentina es el primer exportador de harina de soja del mundo con casi el 50 por ciento del mercado ¿Por qué? Porque EE.UU. convierte la harina de soja en proteína animal en un 75 por ciento, Brasil en un 50 por ciento y nuestro país en tan sólo el 7 por ciento. Así, las aceiteras ubican sus fábricas sobre el Río Paraná. Si algún día decidiéramos imitar a los EE.UU. y decidiéramos transformar la soja en proteína animal, ¿lo haríamos en los puertos o en zonas de producción? Sólo basta con mirar la ubicación de las plantas industrializadoras en EE.UU para entender el desafío. Alerta para los muchachos de Research de las multinacionales.
Perspectivas
El Gobierno afirma que “quiere marcar la cancha”. Yo corregiría el verbo. El Gobierno “debe” marcar la cancha. Con políticas activas que permitan una inteligente y selectiva transformación de las materias primas. Con este Gobierno se puede. Ayudemos a que lo puedan lograr, colaborando con ideas. La productividad de los campos y las cuestiones agronómicas son para los especialistas en el tema. El aprovechamiento de las señales del mercado también lo debiera ser.
La Argentina que se viene promete cambiar varios paradigmas. Entender los mercados a veces es tan importante como saber de productividad de los suelos. En este último tema tenemos a los mejores. Dentro y fuera del Gobierno. Me consta. Falta hacer un esfuerzo adicional para acomodar nuestras ventajas competitivas/comparativas a lo que quiere el mercado. En tiempo y forma, como debe ser. Estratégicamente.
Me imagino a una Argentina con un significativo aumento del área maicera y conversión de la materia prima en zonas que hoy no pueden competir. Me imagino encontrar una solución de mercados para cultivos de invierno que pueda reducir la dependencia del trigo (cebada, colza, legumbres). Me imagino políticas que permitan que el girasol vuelva a ser un cultivo clave para el sudeste/sudoeste de Buenos Aires, La Pampa y el Chaco.
Tenemos un Presidente que alude periódicamente al sector agroindustrial como el sector más dinámico de la economía. Propongo un verdadero “grainstorming” con las mentes lúcidas que sobran en nuestro país (entre periodistas, comerciales, profesionales, productores y consultores) para ayudar a quienes hoy están el frente del área en el Poder Ejecutivo a que nuestro sector sea la mejor locomotora de la economía del país.
(*) Analista de mercados, titular de la consultora Nóvitas.